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2010 Mayo 13

 
 
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Entre el huevo podrido y el gran bonete ¡!
Nuevo problema en la relación comercial entre Brasil y Argentina -
“los factores de confianza”

Un día viernes, dos amigos-socios, se reúnen en la casa de uno de ellos para definir mejoras importantes en sus negocios. Comenzarían a unir cadenas productivas y de hecho ya se ponían de acuerdo en una serie de cuestiones estratégicas e importantes para ambos. Uno de ellos era socio minoritario en escala de producción.

Al lunes siguiente, el socio mayoritario, que fue quien había visitado al otro en su casa, se entera por los diarios, que ese mismo socio con quien se había reunido y establecido nuevas y buenas medidas para mejorar la relación, le había impuesto restricciones al comercio, Y NO LE CONTO NADA…. ¡!!.

Existe un principio de negociación básico para la relación comercial de personas, empresas y países: se denomina “FACTORES DE CONFIANZA”.  Se trata de la necesidad de confiar en quien tenemos delante.  La gente de la Secretaría de Comercio y varios negociadores de Argentina, no estuvieron presentes en esa materia.

Argentina tiene, nuevamente problemas en determinar políticas de estado y continua determinando políticas de gobierno.

La balanza comercial está comenzando a preocupar en función de que las importaciones aumentaron el 33% y las exportaciones aumentaron apenas el 11%.

Política de estado: generar un proyecto (de largo plazo) que permita aumentar las exportaciones en su valor agregado, aumentar la cantidad de empresas exportadoras  y conseguir líneas de crédito para mejorar la competitividad.

Política de gobierno:  proteger artificialmente determinado sector, generar posible desabastecimiento, generar picos de inflación por aumento de demanda sin contrapartida de oferta y , por el mismo precio, cerrar el comercio con el resto del mundo, en particular con el mejor socio estratégico que cualquier país podría tener: Brasil.

Un problema que se digiere bien:

El nuevo problema con Brasil, no es un tema de números y si de formas de negociar.

Brasil reclama, no sólo por un posible freno a las exportaciones brasileñas de alimentos a Argentina sino por la falta de manejo diplomático de los negociadores Argentinos. También de la forma de resolver las cosas, tan particular por cierto, del Secretario Moreno.

Si bien sabemos que el contacto con los supermercadistas existió, lo cierto es que hasta que la medida no sea publicada en boletín oficial, se trata apenas de rumores, o de reglas no claras en el juego comercial (nuevamente la falta de factores de confianza)…pero existe un problema más grave que no se restringe a esta problemática de los alimentos:

Leyendo una nota de un importante diario argentino, pudimos observar que en tres oportunidades, los empresarios brasileños se referían a los empresarios argentinos, como “parceiros” (socios) y en cuatro oportunidades, los empresarios Argentinos, se referían a los empresarios Brasileños como “adversarios”.

Esta observación demuestra que no estamos en el mismo universo comercial.  Volvemos nuevamente a percibir una ruptura en los factores de confianza. Esto es nefasto para negociar lo que sea que pretendamos negociar.

El problema se agrava más aún cuando analizamos la realidad Argentina.

Restringir cualquier cosa en cualquier ámbito sugiere que algunos pocos van a ganar mucho y muchos, pero muchos, van a perder mucho.

Restringir la importación de alimentos en este caso, con la vieja de disculpa de “proteger la industria” es intentar esconder el sol con un colador.

La industria local, sabiendo que tendrá mercado sin competidores del exterior, podrá darse el gusto de renegociar precios, la diferencia entre los tiempos de producción y consumo, podrán generar desabastecimiento y lo peor, el industrial argentino no precisa ser más competitivo. No necesita preocuparse por aumentar su productividad, porque no tiene el riesgo de que competidores más preparados lo molesten en su letargo productivo.

Un día, distante o no, el mercado se acomoda (siempre ocurre esto tarde o temprano) y el industrial argentino, necesita pedir nuevas protecciones para no sucumbir ante quien debió ser más competitivo para no tener que cerrar sus puertas (después de todo, el mercado de la libre oferta y demanda es el mejor regulador de la economía).


Como seguimos?

Hasta tanto la nueva traba a las importaciones argentinas de alimentos venga a ser aplicada, existirán quejas informales de empresarios y asociaciones de clase de Brasil.

En el momento en que la medida restrinja efectivamente el comercio,  Brasil probablemente pondrá alguna medida restrictiva (y tiene productos y sectores para elegir) con el único objetivo de obligar a los negociadores argentinos a sentarse a negociar….

Los ministros y presidentes se mandarán mensajes por medio de los diarios y la solución puede darse en una reunión de ministros y sus equipos de trabajo o de presidentes si el peso de la crisis así lo requiere…

Luego los presidentes “bajan línea” para sus ministros y equipos de trabajo y todo vuelve a su “casi” normalidad (digo casi porque luego de este reiterado mecanismo, las relaciones comerciales y diplomáticas quedan siempre resentidas.

A quienes operamos en el mercado desde hace años, y hemos visto esta historia en diversas oportunidades, nos queda siempre la misma pregunta: PARA QUE? y cuando le preguntamos esto a los negociadores brasileños, nos responden: “con Argentina aprendimos a trabajar en la relación causa y efecto. Nos pegan y nos defendemos. Analizando los conflictos bilaterales generalmente quien comienza el conflicto es quien tiene déficit en la balanza comercial. Esta posición la ocupa Argentina desde hace años…y no parece que esta realidad vaya a cambiar en corto plazo, por la falta de política de estado de Argentina”.


Lo que está mal puede estar peor:

En el mes de octubre, Brasil elije nuevo presidente.


Las opciones son básicamente dos:


1 La candidata del presidente Lula y ex Jefa de Gabinete, Dilma Rousef.
2 José Serra, candidato de la oposición, ex ministro, ex intendente de San Pablo, ex gobernador del Estado de San Pablo y del partido PSDB – del ex presidente Fernando Henrique Cardoso.

Las encuestas están muy parejas por lo que no existe aún una tendencia definida.
Si gana Dilma Rousef, no debemos esperar cambios en  la relación de Brasil con Argentina, salvo que la personalidad de la ex ministra es más temperamental que la del Presidente Lula.

Si gana José Serra, la relaciones de Brasil con Argentina, serán notoriamente diferentes. Ante el primer problema que los negociadores argentinos generen en la mesa, es de esperar que el eventual gobierno de Serra, le de la espalda a Argentina y comience a proponer cambios estructurales en el Mercosur.

Si esto ocurre el único perjudicado será Argentina….pero quien está haciendo la política de Gobierno (en lugar de hacer la política de estado en nuestro país) posiblemente ya no sea gobierno, y el problema…será del próximo.

Yo, señor ?...Si, señor……….No, señor…. Pues entonces quien lo tiene?



Gustavo Segre
info@centergroup.net
Analista del Mercosur

Germán Segre
info@centergroup.net
Analista del Mercosur